Hacia tiempo, que la idea nos rondaba la cabeza; pero el momento de concocer la Sierra de la Culebra, no parecía llegar nunca. El pasado jueves, al fin llegó. Nuestros destino, la Sierra de la Culebra (Zamora).

Y nuestra especie, nuestro objetivo para ver y porque no, fotografiar; lógicamente era el lobo. El Canis lupus signatus. Sin duda, un animal que despierta diversas sensaciones en distintas personas. En nuestro caso, no era otra que la emoción y una gran admiración hacia una especie tan singular y emblemática de la península.
Atardecía en la Culebra. Tras llegar y dejar el equipaje. Nos dirigimos hacia la zona de espera. Se controlaba una gran cantidad de terreno, pero sabíamos que la cosa era complicada, por no ser el momento de mayores avistamientos.

El sol se despedía, y nosotros apurábamos los últimos rayos. El lobo no aparecía, y nuestra ilusión parecía desvanecerse. Siempre nos quedaron aquellos zorros, ciervos, y jabalíes en mitad de una campera, como sino pasara nada.

Al día siguiente, otra vez, en el mismo sitio y todavía de noche, allí estábamos. Un jabalí nos alegraba la mañana, cuando cruzaba un cortafuegos en busca de su zona de encame.

Sin duda, no tuvimos suerte. No tuvimos la fortuna de ver al lobo en la sierra de la Culebra. Mis compañeros, podría haber sido su primer avistamiento, yo ya tenía inmortalizado en mi retina varios ejemplares, siempre en la Cordillera Cantábrica.
La mañana transcurría entretenida, cuando una pareja de Acentores nos amenizaban las mañanas con sus quehaceres, en la construcción de su nido.

Sin duda, a falta de lobos, siempre se pueden buscar otros encantos… otras joyas que nos hicieron olvidar el fracaso en las esperas.
Pero esto amigos será el tema de mi próxima entrada...
Gracias por vuestra visita
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